¡El agua con azúcar no funciona! Durante mucho, mucho, mucho tiempo fue el remedio más usado en las casas después de hacer deporte. Un fin de semana en la montaña: agua con azúcar. El niño juega un partido de fútbol: agua con azúcar. Pero no. Se ha demostrado que este mejunje no acaba con esta dolencia provocada por microlesiones musculares y tendinosas. Estos, sin embargo, sí funcionan: los mejores remedios caseros para superar las agujetas.
Esta lista, ambiciosa de inicio, se queda solo en cinco ítems, ¿por qué? Porque Internet está lleno de páginas en las que dan remedios milagrosos para atemperar estas dolencias: aceite de oliva, tomillo, batidos de proteínas… No voy a decir que estos productos –o la mezcla de los mismos- no sean buenos en general, pero no hay demostración de que sean beneficiosos en pos de eliminar las agujetas.
1. Frío
La conocida como crioterapia es un remedio que, en general, sirve en todos los casos. Es normal que los deportistas de élite se den baños de hielo después de un gran esfuerzo. Así que tú, deportista popular, puedes ponerte hielo en las zonas doloridas después de los entrenamientos.
2. Pomada
Otro de los remedios caseros para superar las agujetas –o quizá no tan caseros– es darse pomada antiinflamatoria. Una solución que suele funcionar cuando se trata de un dolor de grado medio.
3. Analgésico
Si el frío y la pomada no alivian, lo mejor es recurrir a un médico. El siguiente paso podría ser tomar analgésicos, pero siempre es más oportuno que los recete un profesional.
4. Fisioterapia
No hace falta ir al fisioterapeuta para recuperarse de unas agujetas. Eso sí, puede ser una buena solución en ocasiones en las que el dolor no se va, ya que este profesional, en algunos casos, podrá diagnosticar si se trata de unas simples agujetas u otra lesión de mayor consideración.
5. Ejercicio a menor intensidad
Siempre se ha hablado, entre los remedios caseros para superar las agujetas, de descansar. Cuando son muy dolorosas y están cerca de pasar de agujetas a otra cosa es una solución –mejor dicho, es algo obligado porque lo más probable es que el dolor no te permita hacer ejercicio–, pero está bastante comprobado que en el inicio de las dolencias –por ejemplo esas agujetas que se tienen después del veranito– es mejor seguir ejercitándose aunque a menor intensidad.