Si eres una persona con cierto sentido del ridículo, ir al gimnasio puede convertirse en ocasiones en una auténtica odisea. Y es que es un lugar plagado de amenazas para tu sentido de la dignidad. En estos casos es importante relativizar: estás rodeado de gente empapada de sudor, vestida con colores estridentes y en todo tipo de posturas; incluso hay hombres con leggins. Así que todo podría ser peor. A continuación, varias situaciones incómodas en el gimnasio que son casi imposibles de evitar.
1. Tu primer día, en general
Los inicios en el gimnasio son como los del colegio, siempre dejan alguna marca. Sin duda este es el día en que te vas a sentir más extraño de todos los que vayas al gimnasio –que, siendo tu primer día, esperarás que sean como mínimo tres o cuatro a la semana-. El shock cultural al entrar por primera vez en el gimnasio es inmenso: nuevos olores, muchísimas máquinas que parecen salidas de una película de ciencia ficción y, en alguna sala más o menos apartada, una colección de cachas mayor que la que hayas visto nunca.
Sin duda ir acompañado por alguien suele ayudar, pero es imposible que, en ese momento, no te sientas totalmente fuera de lugar. Pero tranquilo, se pasa.
2. No saber utilizar un aparato
Aquí estás, en tu primer día, o quizá en tu decimocuarto, convencido de que vas a ser capaz de darle un uso óptimo a cualquiera de esas máquinas tan raras. Has visto a la gente machacarse y no parece tan difícil. Te sientas en la más chula, miras de reojo las instrucciones y empiezas a hacer lo que sea. Probablemente no tardes más de una repetición en darte cuenta de que estás haciendo todo completamente mal. Pero en ese momento ya no hay vuelta atrás. O te rindes y dejas claro al gimnasio que eres un auténtico novato, o repites como puedas el ejercicio al menos diez veces. Que se note que controlas.
No, en serio. Lo mejor que puedes hacer, si es que no quieres partirte nada, es pedir ayuda.
3. Excederte en tus previsiones
Muy habitual en tus primeros días o cuando llevas una época ausente del gimnasio, y muy similar al anterior punto. Decides que las máquinas no son lo tuyo y te lanzas a por las mancuernas. Miras un poco a tu alrededor para copiar algunos movimientos y te das cuenta de que la mayor parte de gente está levantando como poco 10 kilogramos por brazo. Así que coges 12.
Lo mejor que puedes hacer es completar tres repeticiones de bíceps y, cuando notes que no puedes más, deja las mancuernas en el suelo de una forma digna. Saca el teléfono, observa la pantalla como si estuvieras haciendo un análisis del mercado de divisas asiático y aléjate sin mirar atrás.
4. Descubrir que podrías ser familiar de Camacho
Al bueno de José Antonio se le recuerda por muchas razones, pero sus glándulas sudoríparas han causado tanto impacto que algunas personas llaman a las típicas manchas causadas por el sudor Camachos. Pues bien, en algunas ocasiones por la intensidad de los ejercicios, en otras o por el calor o vete tú a saber por qué, notarás que estás sudando por encima de tus posibilidades. En lugares que no sabías que sudaban.
En estos casos puedes mirar a tu alrededor y comprobar que es un fenómeno que la mayoría está sufriendo al mismo tiempo que tú, y sentirte parte de un todo. O ir a la farmacia y comprarte un spray antitranspirante.
5. Parecer Camacho y encontrarte a alguien familiar
Quizá nunca te pase, pero afrontémoslo: casi todo el mundo va al gimnasio hoy en día. Así que es muy probable que en algún momento te encuentres con un compañero de trabajo o clase, un amigo de la infancia o con tu ligue de hace dos fines de semana…Y, como hemos visto, quizá estarás sudando a saco, utilizando de forma rudimentaria un aparato o levantando demasiado peso. Intenta ser natural, como si estuvierais comprando la barra del pan. Y si estás muy sudado, no des la mano. Esto es especialmente importante.
Los gimnasios son lugares extrañamente íntimos y por eso estos encuentros suelen ser muy incómodos al principio, pero siempre puedes conocer más a alguien solo por el hecho de compartir gimnasio.
Y tú, ¿qué situaciones incómodas, raras o embarazosas te has encontrado en el gimnasio? En este vídeo podemos ver algunos ejemplos más.