La calidad de nuestro sueño puede influir significativamente en nuestro peso. A su vez, qué comemos y a qué hora repercute en nuestra capacidad para dormir bien. Esta relación entre sueño, alimentación y peso se retroalimenta de tal manera que es muy difícil que una dieta sea efectiva si no la compaginamos con un buen descanso nocturno. Algunos trucos simples te ayudarán en tu pérdida de peso:
1. Mejor, dormir en completa oscuridad
Cierra las cortinas, aleja el móvil, apaga la televisión. En completa oscuridad, tu cuerpo produce una hormona llamada melatonina. La melatonina te hace sentirte más dormido, pero además ayuda a generar más grasa marrón. Para utilizar grasa marrón, el cuerpo emplea muchas más calorías que otros tipos de grasa. Así, puedes generar melatonina mientras duermes y esto podrá ayudarte a adelgazar unos kilitos de forma sostenida.
2. Intenta consumir triptófano
Muchos estudios científicos se han hecho eco sobre la importancia del aminoácido conocido como triptófano para un sueño profundo. Este compuesto puede ser encontrado en proteínas de origen animal. Por ello, cenar huevos, carne o leche puede ser positivo para dormir de manera más profunda. Una investigación reciente muestra que un sueño prolongado -de 8.5 horas- favorece la pérdida de peso, comparado con sueños menos profundos.
3. Cena poco y temprano
Esto es clave para dormir bien. Si cenas mucho y tarde, tu cuerpo aún estará lleno de energía cuando te vayas a dormir, y lógicamente te costará más conciliar el sueño. Si, como la mayoría, tienes que madrugar, después tendrás más hambre a deshoras por la falta de horas de descanso. Tampoco deberías irte a dormir hambriento, hay que encontrar un equilibrio.
4. ¿Qué tal un batido?
Un batido de proteínas antes de dormir puede desatar tu metabolismo, según un estudio de la Universidad de Florida. Cualquier snack que incluye 30 gramos de proteínas antes de dormir te hará quemar más grasas.
5. Baja la temperatura
La temperatura de un cuarto para un sueño realmente plácido debería estar entre los 15 y los 18 grados. Mola dormir en cueros -en este caso, una temperatura de unos 30 grados sería idónea-, pero hay que asegurarse de no pasar ni demasiado calor, ni demasiado frío. Como se recoge en un estudio reciente, una temperatura adecuada para dormir o incluso algo fría estimula la creación de la grasa marrón ya comentada.
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