La psoriasis es una de las patologías más molestas para el día a día porque genera todo tipo de incomodidades, si bien es cierto que afortunadamente no es una enfermedad de las más graves. Lo más importante es prevenir bien problemas derivados de ella y tratar de aliviar los síntomas que tan difícil hacen la convivencia con dicha enfermedad crónica.
Dentro de los síntomas habituales, las placas rojizas son las más evidentes. La forma de tratarlas y aliviarlas es protegiéndolas del sol en la medida de lo posible sin tapar las heridas de forma directa y aplicando sobre ellas algún producto que le ayude. Pueden ser cosméticos ricos en vitamina D por ejemplo, pero en este caso siempre conviene ir de la mano del dermatólogo, que es la persona indicada para explicar qué productos sí alivian.
Menos riesgo se corre con algunos tratamientos naturales que en ningún caso son peligrosos y que pueden aliviar bastante los síntomas. Un producto muy bueno en este sentido es el aloe vera, que suele ser muy eficaz con este tipo de síntomas.
Otro de los grandes síntomas que produce la enfermedad en ocasiones es el picor. Es fundamental tomar algunas precauciones para que éste no aparezca o si existe conseguir que desaparezca. Los mejores trucos son evitar la ropa ajustada, no rascarse por muy tentador que resulte, tener mucho cuidado con la higiene de la piel, beber mucha agua, que debe estar limpia e hidratada, no tocarse jamás con las manos sucias, y también evitar ambientes muy secos y cálidos.
La humedad es un gran aliado del alivio de los síntomas dermatológicos de la psoriasis. Si los picores son insoportables, de hecho, puedes aprovechar la humedad de una compresa mojada con agua, manzanilla o aloe vera y aplicarlo directamente con mucha delicadeza. En caso de tener la oportunidad cerca, los baños en agua salada son también otra posible solución para sentirse mejor.
En el caso del dolor, el mejor consejo es ser sincero con el experto que trate tu enfermedad para que te recete algún fármaco adecuado a tus síntomas. Puedes probar con remedios caseros naturales o con algún tratamiento alternativo como la fototerapia, que consiste en exponerse a luz ultravioleta de forma moderada y controlada para que reduzca la inflamación de la piel. Eso sí, es un tratamiento relativamente largo y costoso.
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