La friendzone: ese estado por el que todos tememos atravesar, pero en el que irremediablemente caeremos, si no lo hemos hecho ya. Es tu amiga. Te cae bien. Te gusta, qué coño. Pero, ¿cómo sabes si tu a ella también? Obviamente, hay friendzones y friendzones -depende la situación, de la persona...-, aunque existen una serie de indicadores para saber si quiere tener algo más contigo, o no.
1. ¿Hay tonteo?
Una estrategia clásica para dilucidar si estás en la frienzone o no es provocar conversaciones un poco subidas de tono, o incluso románticas. El mero hecho de que te siga el rollo cuando hablas de vuestro potencial matrimonio o polvo apasionado indica que, sí, eres un friend y sí, estás en la zone, pero más cerca de lo que crees de tu objetivo. Si te lleva la contraria o reacciona negativamente, no desesperes. Quizá un par de cervezas le permitan ser más espontánea.
2. Los celos
Generaciones y generaciones de hombres se han preguntado -y esto sucede en todo el mundo- por qué es posible que tus probabilidades de liarte con una chica sean mayores después de haberte liado con una amiga suya. El bros before hoes no se suele aplicar a las mujeres, así que si notas cierto tono pasivo-agresivo en ella después de un par de noches con su amiga, es posible que estés en el lado bueno de la friendzone. El lado oscuro.
3. ¿Se preocupa de tu vida amorosa? ¿Cómo?
Aquí nuevamente hay dos posibilidades. El lado oscuro de la friendzone: se interesa por las chicas con las que estás, pero con un cierto grado de celos; el lado pringado de la friendzone: se interesa por las chicas con las que estás, porque le preocupa que se te pase el arroz. Está incluso dispuesta a ayudarte y presentarte a alguien. Corre, huye, te va a hacer daño.
4. ¿Cree que te gusta?
Un problema grave con las amigas sucede cuando creen que estás interesado en ellas. Sus amigas quizá han comentado algo, notó que te sueles acercar a ella casi siempre...En ese momento, tus posibilidades penden de un hilo. Probablemente deberás volver a recurrir al paso 2 y evitar el 1 a toda costa.
Muchos llevamos décadas sufriendo la friendzone. Las secuelas suelen ser duras: baja autoestima, pérdida de interés en la amistad, desconfianza respecto a potenciales relaciones...Pero hay que salir adelante. Como hemos expuesto, la friendzone tiene muchas formas: un lado pringado del que es muy difícil salir, y un lado oscuro que te promocionará, cuando llegue el momento, a potencial amante, follamigo o novio. Solo tienes que descubrir en qué zona estás. Ánimo.
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