Cómo saber si tienes intolerancia a algún alimento

La causa de muchos malestares digestivos podría ser una intolerancia alimentaria (iStock)

"¿Por qué muchas comidas me sientan mal, me hinchan, o me engordan demasiado?" Son muchas las personas que cada día llegan a la consulta de un médico desesperados, sin conocer las causas de sus malestares digestivos. En la mayoría de los casos acaban siendo diagnosticados de nervios, sin ser una valoración correcta. Podría tratarse de una intolerancia alimentaria pero ¿Cómo saber si tienes intolerancia a algún alimento?

Hay tantos tipos de intolerancias como alimentos existen ya que cada uno puede reaccionar de forma diferente a cada alimento y especialmente conforme la industria alimentaria añade más químicos a las comidas procesadas, químicos que producen más sensibilidad a nuestro estómago. Expertos en nutrición coinciden en que las intolerancias a los alimentos son mucho más comunes que las reacciones alérgicas aunque también son difíciles de diagnosticar, ya que los síntomas aparecen muchas horas después de la ingestión de los alimentos y los síntomas pueden ser confundidos con otras patologías.

El doctor Suárez Guijarro, especialista en medicina de aparato digestivo y cirugía general, y director de la clínica BB&S Total Beauty explica que el diagnóstico para diferenciar entre una intolerancia u otra patología es un sencillo análisis de aliento, otro de sangre y, si es preciso, una endoscopia para descartar otras patologías. Para diagnosticar alergias e intolerancias alimentarias existen también otras pruebas analíticas llamadas RAST o CAP-RAST con alimentos específicos.

El diagnóstico de una intolerancia puede hacerse con un análisis de aliento o de sangre u otras pruebas analíticas con alimentos específicos. (iStock)

Además de las pruebas analíticas, que no siempre pueden dar con la raíz del problema y cuya fiabilidad se ha puesto muchas veces en entredicho, hay una serie de síntomas que pueden hacer sospechar que se padece una intolerancia alimentaria como vómitos, diarrea, gases, cólicos, ruidos intestinales, estreñimiento, hinchazón abdominal, aumento de peso injustificado, o incluso picores, dolores de cabeza, manchas en la piel, acné, debilidad, cambios de humor, depresión, insomnio, etc… Si se sospecha que un alimento está provocando una intolerancia se puede realizar un autodiagnóstico siguiendo varios pasos:

1. Anotar diariamente todo los alimentos que se han ingerido.

2. Analizar si los síntomas más claros como los malestares gastrointestinales han aparecido en los días siguientes de haber ingerido un alimento con mayor frecuencia o en mayor cantidad. Lácteos, arroces, harinas, huevos, crustáceos y frutos secos son los que más intolerancias provocan.

3. Dejar de tomar uno por uno los alimentos sospechosos de estar produciendo estos malestares y ver si hay mejora.

Lácteos, arroces, harinas, huevos, crustáceos, frutas y frutos secos son los que más intolerancias provocan. (iStock)

Aunque muchas veces la tarea se complica si lo que está provocando la intolerancia es un conservante, colorante o aditivo incluido en la elaboración de un producto, por lo que es importante leer la información nutricional y prestar atención al etiquetado de los alimentos elaborados.

Hay que destacar que la intolerancia a los alimentos se confunde a veces con la alergia. Para diferenciarlos fácilmente sólo hay que fijarse en el tiempo de reacción, que en el caso de las alergias es inmediata y tiene síntomas muy evidentes. Sin embargo, la intolerancia provoca una reacción retardada y con manifestaciones más difíciles de relacionar con el alimento.

Ana Verónica García: