“Preservar la salud y tratar enfermedades administrando la cantidad óptima de moléculas que son necesarias para el organismo y que se encuentran normalmente en el mismo”. Ésta es la definición que atribuyó el Nobel de química Linus Pauling al concepto de nutrición molecular hace más de medio siglo.
Este tipo de medicina se basa por lo tanto en la administración de las propias sustancias que ya existen en el cuerpo humano tanto por vía oral, sobre todo, e intravenoso, en menos ocasiones. El camino fundamental es restituir el equilibrio nutricional de manera que se rehabiliten células, es decir, equilibrar bioquímicamente el organismo cuando se ha descompensado.
Éste es un camino que permite sobre todo prevenir enfermedades de manera natural ya que no se utilizan sustancias ajenas al organismo. Por lo tanto, son productos compuestos por minerales, oligoelementos o aminoácidos que ayudan al organismo a recuperarse, equilibrarse y protegerse, mejorando su calidad de vida.
Se trata de una rama de la medicina por lo que al igual que el resto de ámbitos de esta especialidad, se debe trabajar cada caso de manera individual. Cada paciente muestra unos valores en su organismo diferentes; se deben estudiar y en base a ello diagnosticar qué tipo de tratamiento ortomolecular necesita.
Probablemente, llegado este punto de la lectura, te preguntes cuándo se utiliza realmente la nutrición ortomolecular. Por ejemplo, es importante para suplementar y ayudar a personas que tienen déficit específico de alguna sustancia concreta, pero también es protagonista para tratar disfunciones biológicas o incluso para corregir determinados déficits nutricionales crónicos que son mucho más habituales de lo que parece por culpa de alguna enfermedad previa, por la aplicación de una dieta equivocada e insuficiente, o por malos hábitos como el tabaco.
Según los expertos en esta materia, en el caso de las enfermedades previas que atacan al organismo provocando problemas nutricionales crónicos, algunas de ellas sobreviven incluso durante el tratamiento. Por ejemplo el cáncer. En este tipo de patologías, si se encuentran en fase celular, en el caso de que se detecten pronto, también puede aplicarse esta medicina de manera preventiva. Sin embargo, hay que aclarar que no existe evidencia científica que enfermedades tan graves como el cáncer puedan tratarse con estos tratamientos. La alimentación es fundamental para que el organismo esté fuerte y pueda blindarse ante la mayoría de ataques que recibe, pero de ahí a que una dieta pueda ser el remedio hay un trecho insalvable científicamente de momento.
Por lo tanto, conviene tomar lo mejor de esta nutrición, basada en la ingesta de muchas vitaminas y minerales, especialmente vitamina C, tal y como explicó su creador Pauling en el libro publicado en 1970 Vitamin C and the Common Cold.
En definitiva, para saber todo acerca de la nutrición ortomolecular, conviene saber tanto todo su historia, como su aplicación y sus ámbitos de acción, como la feroz crítica que recibe por parte de un sector importante de la comunidad científica que le acusa de no haber podido demostrar científicamente todo lo que predica.
No hay consenso en torno a esta disciplina, hay un debate amplio y duradero sobre ella, y antes de decantarse por un lado u otro del mismo conviene leer a autores de ambos bandos para seguir formándose en un debate que es muy extenso.
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