A Alexa Fears le ha cambiado la vida. Esta joven publicista de 34 años, residente en Reino Unido, ha sufrido una transformación espectacular. Fears, que siempre se consideró una “adicta a la comida”, estaba harta de seguir dietas con las que no conseguía apenas nada, ya que adelgazaba inicialmente gracias a un mayor control de sus calorías o comprobando exageradamente los productos que comía, pero rápidamente volvía a recuperar el peso que tenía antes de empezar el tratamiento.
Alexa Fears comía a todas horas, y en enormes cantidades: "Debía estar comiendo alrededor de 3.000 calorías al día. Nunca tenía comida en casa. Me la comía toda", explicó al periódico británico ‘The Sun’. Las patatas fritas, el chocolate y el helado eran su 'pan de cada día'. También incluía dentro de su dieta algunos alimentos sanos, como ensaladas o mucha fruta, aunque los comía en enormes cantidades.
Hasta que Fears dio con la tecla. La británica conoció la dieta cetogénica, un tratamiento rico en grasas, y su sueño se hizo realidad: Perdió 63 kilos con este tratamiento y bajó desde los 146 kilos, hasta los 83: "No solía pesarme, pero debía de pesar alrededor de 146 kilos. Tenía que comprarme la ropa en tiendas especializadas. Ahora, hay momentos en que apenas me reconozco en el espejo. El mayor cambio ha sido en mi confianza. Me siento mucho mejor caminando por la calle", aclara.
La dieta cetogénica consiste básicamente en consumir alimentos ricos en grasas y bajos en hidratos de carbono. Así, Fears no tuvo que abandonar sus comidas favoritas entre las que se encontraba el bacon y el queso frito. Aunque, por ejemplo, decidió abandonar los snacks, a cambio de algún alimento más casero.
Aunque para lucir así de estupenda, Fears ha tenido que incluir el ejercicio físico en su día a día, indispensable en cualquier dieta, y corre alrededor de 2,5 kilómetros por jornada.
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