Se escriben y dicen muchas cosas sobre alimentación y es complicado ante tanta información saber elegir lo que está bien y es recomendable de lo que no lo es tanto. La base de la dieta saludable ya sabemos todos que son las verduras y las frutas y que es fundamental controlar las cantidades al mismo tiempo que variar todo lo posible de ingredientes, además de evitar todo lo procesado y el exceso de azúcar y de sal. Pero también es importante saber qué comer y cuándo hacerlo.
A grandes rasgos, en el caso del desayuno podemos afirmar que es la comida que prácticamente lo acepta todo. Eso sí, siempre que sean alimentos sanos o al menos caseros. Si queremos pasarnos con el dulce, algún bizcocho casero se puede incluir aunque es recomendable hacerlo con miel en vez de con azúcar. Pero en cualquier caso, el desayuno es la comida es la que menos límites hay que ponerse. Tan solo hay que evitar a toda costa los bollos industriales y los productos muy azucarados como zumos no naturales y polvos de cacao.
En la comida conviene ir eligiendo mejor el menú. Para ello, lo mejor es hacer una previsión. Pese a que es en la cena donde los expertos coinciden en que hay que limitar el consumo de determinados alimentos, y sobre todo ser responsable con los líquidos que ingerimos. Evita a toda costa los refrescos y come con agua o en su defecto con un poco de vino. Además, aunque no es malo hacerlo, la fruta es mejor dejarla para las comidas entre horas, tanto a media mañana como en la merienda. Esto hará que te sacies más y controles mejor las cantidades y además evites comer cosas menos entre horas y sobre todo no te alimentos de productos no saludables en esas dos comidas ligeras del día.
Es por la noche cuando entramos en zona restringida para bastantes alimentos. La pasta, por ejemplo, es mucho más recomendable ingerirla a mediodía ya que sus aportes ayudan al esfuerzo físico en el resto del día y es conveniente quemar los hidratos que aporta. El chocolate tampoco es recomendable, por mucho que el negro en cantidades pequeñas sea saludable. Es un alimento que contiene cafeína, de modo que puede afectar a la calidad del sueño.
Por otro lado, tampoco es recomendable cenar con recetas que tengan exceso de picante porque hay expertos que afirman que además de perjudicar a la digestión también puede fomentar un sueño alterado con más pesadillas de lo normal. Por supuesto, deja a un lado los alimentos grasos como las pizzas o hamburguesas, y especialmente los fritos, que deben ser una excepción y no algo habitual en la dieta, y en todo caso mejor en las comidas.
Por último, tampoco es muy recomendable tomar por la noche carne roja, ya que contiene demasiadas proteínas y es posible que también afecten al sueño, ya que al cuerpo le cuesta descomponer las proteínas.
Éstos son algunos de los alimentos principales que no debes tomar por la noche. Hay más, pero seguramente sean éstos a los que más recurres en un horario equivocado. Si es tu caso, es momento de cambiar la dieta y empezar a practicar hábitos más saludables.
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