Probióticos: qué son y por qué los necesitas

Los probióticos reducen el riesgo de infecciones gastrointestinales (iStock)

Los probióticos son productos que contienen bacterias con efectos beneficiosos en nuestro cuerpo. Los probióticos interaccionan con el tejido linfoide del intestino ejerciendo un efecto positivo sobre el sistema de defensas. Además modifican la composición de nuestra flora intestinal, favoreciendo el crecimiento de especies beneficiosas. Según los últimos estudios, la suplementación oral con probióticos (sobre todo aquellos que contienen especies de género Lactobacillusreduce la incidencia de infecciones del sistema respiratorio, reducen el riesgo de infecciones gastrointestinales y reducen también las molestias gastrointestinales (muy comunes en corredores de larga distancia).

La preocupación por cuidarse por dentro y por fuera se traduce en el auge de protagonistas como el aceite de coco o las algas; pero beneficiarse de estos nutrientes a veces no pasa por introducir nuevos ingredientes en la dieta diaria, sino por conocer las posibilidades de los alimentos que ya son de consumo diario.

El mejor ejemplo: el yogur, fuente por excelencia de probióticos. Los responsables del fabricante de lácteos Kaiku Sin Lactosa, desvelan las 5 cosas que debemos saber para sacar el máximo beneficio de una bacteria fundamental:

1. Bacterias: sí, las necesitamos

Los probióticos son bacterias beneficiosas para la salud que se encuentran de manera natural en nuestro cuerpo, pero también en distintos alimentos fundamentales cuyo consumo asegura que los niveles de bacterias “buenas” para el cuerpo sea siempre adecuado. Los probióticos son elementos ricos en proteínas, vitaminas y minerales, que protegen el organismo frente a bacterias nocivas y efectos nocivos del entorno, como puede ser la contaminación ya que, según un estudio publicado en la revista Forbesel proceso de fabricación de los medicamentos por si solo podría ser el principal factor que contribuye a las bacterias resistentes y a los medicamentos en el medio ambiente.

Durante el proceso de fabricación de los medicamentos, grandes cantidades de antibióticos son arrojados a las aguas residuales, que luego llegan a los ríos, agua potable, y las tierras de cultivos agrícolas.

2. Digestiones ligeras

Según WebMD, los probióticos son especialmente beneficiosos para el aparato digestivo. La sensación de digestiones pesadas y estómago hinchado puede combatirse con este tipo de alimentos: los yogures sin lactosa apoyan la acción de los probióticos que contienen, ya que evitan al organismo el trabajo de desdoblar el azúcar natural de la leche y ayudan a lograr el efecto vientre plano. Así mismo atacan la diárrea infantil, ayudando a cortarla más rápidamente.

3. ¿Dónde encontrarlos?

Existen muchos tipos de bacteria clasificados como probióticos. El más común: Lactobacillus, que se encuentra en el yogur, el kéfir, producto fermentado de la leche que combina leche de cabra y granos fermentados, el chucrut, el choclate negro, la sopa de miso, los pepinos...

El chucrut, los pepinillos y el yogur contiene un alto nivel de probióticos (iStock)

4. Poder anti-inflamatorio… ¡y antiedad!

Según un reciente estudio de UCLA, el carácter anti-inflamatorio de los probióticos puede servir en el combate frente a diferentes enfermedades, desde la obesidad hasta linfomas.

Pero los beneficios del poder anti-inflamatorio de estas bacterias se trasladan hasta la piel: según la experta dermatóloga Whitney Bowe, los alimentos que se digieren bien (como los probióticos sin lactosa) alivian tensiones que afectan a nuestra piel y que pueden causar condiciones como el acné. Pero no terminan ahí los beneficios: la prevención frente a las arrugas o el fortalecimiento de la piel son efectos colaterales muy positivos de estas bacterias.

5. Recuperación del cuerpo

Ante la acción agresiva de agentes externos como antibióticos: los probióticos ayudan a mantener el necesario equilibrio en nuestra flora interna entre bacterias beneficiosas y nocivas, asegurando de este modo que nuestro organismo funcione como debería.

Ana Verónica García: