La satanización de la mantequilla desde el boom de la cocina “healthy” ha hecho que a veces resulte difícil pronunciar esta palabra como ingrediente de una receta o incluso reconocer que lo consumes pese a todo. En exceso no es buena porque es cierto que sus grasas no son beneficiosas, pero de ahí a que haya que dejar de tomarla va un mundo, porque si ya es un placer untar simplemente cualquier mantequilla tradicional en pan o galletas, no lo es menos utilizarla de vez en cuando en la cocina tuneada con algún sabor que te guste.
Son precisamente éstas, las mantequillas de sabores, las que están ayudando a que este producto saque de nuevo la cabeza, así que vamos a analizar algunas ventajas e inconvenientes que tienen.
Pros
Creatividad: las mantequillas de sabores permiten realzar la creatividad personal en la cocina. Puedes probar con prácticamente todos los sabores que te gusten para hacer una mantequilla exquisita y usarla en algún plato en concreto o simplemente para untar con pan.
Nuevas experiencias culinarias: probar determinados sabores intensos con una textura diferente es una auténtica experiencia culinaria diferente. Por ejemplo, es el caso de las mantequillas de algas, de hierbas o de aceitunas.
Recuperar un producto denostado: como hemos citado antes, los fans de la mantequilla tienen que estar eternamente agradecidos a las mantequillas de sabores porque están ayudando a revivir a este producto que, no es muy saludable, pero bien hecho está exquisito. Ahora no es extraño ir a un buen restaurante y que de nuevo aparezca la mantequilla como acompañante inseparable del pan.
Dar salida a sobras: además de lo ricas que están, es que las mantequillas de sabores permiten dar una salida excepcional a sobras. Son cocina de aprovechamiento de primer nivel. Por ejemplo, algunas sardinas que sobran tras abrir una lata o esa pizca de hierbas que te han sobrado de la receta de la comida del día.
Inconvenientes
Exceso de grasas: cualquier fan de la mantequilla debe reconocer de entrada de que es un producto del que no se debe abusar porque sus grasas son de mala calidad para el organismo y poco bueno se puede extraer de ella en este sentido.
Pérdida de la identidad: las mantequillas de sabores han sacado del ostracismo a este producto pero a la vez suponen una pérdida de identidad del sabor tradicional de esta maravilla cuando está bien producida.
Adictiva: por mucho que sepas que no es saludable, no puedes parar de comerlas en cualquiera de sus variedades. Engancha, es así. Y esto puede disparar tanto su consumo como el de pan si lo tenías controlado.
Menos consumo de aceite de oliva virgen extra: generalmente la mantequilla se utiliza en la cocina en muchas ocasiones como alternativa al aceite de oliva virgen extra, un producto mucho más recomendable desde el punto de vista saludable. Evidentemente, engancharse a las mantequillas de sabores restaría inmediatamente la cantidad de virgen extra ingerido.
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