Al mismo nivel que el yoga y otras disciplinas espirituales, la dieta macrobiótica define una manera de comer basada en el principio de equilibrio del Ying y el Yang. Aunque pueda parecer algo moderno debido a la vorágine de nuevas moda relacionadas con la alimentación saludable y en sintonía con la búsqueda de la mejor alimentación para los que constantemente buscan, como decía Hipócrates, "que su medicina sea su alimento y el alimento su medicina", los orígenes de la dieta macrobiótica se remontan a las tradiciones culinarias de Extremo Oriente, desde donde llegaría a Europa a principios del siglo XIX -y posteriormente a América- de la mano de un filosofo japonés, George Oshawa.
Más que una dieta propiamente dicha, la macrobiótica es un estilo de vida que tiene como objetivo último ayudar a desarrollar nuestro potencial humano mediante la aplicación del sistema filosófico del Ying y el Yang, también conocido como "principio único oriental", para comprender y resolver los problemas concretos de la existencia a través de la alimentación: comiendo según las leyes de la naturaleza el organismo se armoniza o reencuentra la salud y así el juicio se vuelve más claro, capaz de percibir la realidad es decir, estas leyes de la naturaleza de una manera más precisa o lo que es lo mismo la búsqueda de una vida armoniosa con la naturaleza a través de una dieta completa y equilibrada, un estilo de vida activo y el respeto por el medio ambiente.
Por lo tanto y siguiendo la doctrina de Oshawa, el desarrollo global del hombre (tanto físico, como mental y espiritual) hay que hacerlo a solas de una manera natural. Según esto, la dieta macrobiótica se convierte en una forma de alimentar el organismo de la manera más justa posible, sin carencias ni excesos, para que éste se desarrolle libremente y se pueda ir adaptando a las circunstancias -edad, actividad, sexo…- de cada momento y, como muchas de éstas irán cambiando, habrá que ir adaptando la alimentación eligiendo entre los 10 regímenes equilibrados que propone el mismo Oshawa.
Pero dejando a un lado los principios y planteamientos filosóficos y metafísicos, en la práctica hay que destacar que la macrobiótica no prohíbe alimentos, permite organizarlos o listarlos de acuerdo a su nivel de riesgo para quien los consume. Así, si una persona se considera sana y busca seguir siéndolo, no tiene que abstenerse de un gusto o capricho, simplemente debe tener en cuenta que si ese gusto es un alimento de alto riesgo (embutidos por ejemplo), sólo debe volver a consumirlo pasado un tiempo prudencial para que el cuerpo se haya limpiado de las toxinas generadas.
En la alimentación macrobiótica los alimentos se dividen en alimentos Ying y Yang y deben equilibrarse para lograr el bienestar físico y mental. Los alimentos Ying son los totalmente naturales como el azúcar, las frutas, la miel o el alcohol, y los Yang son las comidas saladas, carne roja, aves o café cuyo consumo hay que limitar. Además la macrobiótica opta por el consumo de los alimentos frescos y naturales evitando en todo momento la comida procesada o manipulada ya que sus seguidores consideran que ha sido adulterada.
El plan de alimentación consiste en dietas que van numeradas del -3 al +7. Las cinco primeras eliminan alimentos de origen animal de forma progresiva hasta que son completamente vegetarianas y luego se eliminan los alimentos procesados o elaborados hasta llegar a la dieta +7, en la que sólo se consumen granos de cereales triturados y se reduce la cantidad de agua ingerida. La dieta macrobiótica más extendida se sitúa entre la -3 y +1, muy parecidas a la alimentación ovolactovegetariana o vegetariana estricta.
Claves de la dieta macrobiótica estándar:
- El 50 a 60% de la alimentación diaria deben ser cereales integrales: arroz integral, cebada, mijo, avena, maíz, trigo, centeno, trigo sarraceno, cuscus, bulgur, copos de avena, copos de cebada, harinas, pan, etc… preferiblemente grano.
La macrobiótica se basa en los cereales integrales, como el arroz (Pixabay) - Sopa 1 o 2 veces al día: de verduras con cereales, legumbres, algas, pescado... La preferida por sus seguidores es la sopa de miso por los efectos benéficos de esta pasta de soja fermentada en la regeneración de la flora intestinal.
- El 25 a 35% debe ser verduras variadas cocinadas de diferentes formas: cebolla, zanahoria, calabaza, brócoli, col, perejil, nabo, coles de Bruselas, champiñones y setas, germinados, berzas... Deben evitarse la patata, los tomates y las berenjenas ya que tienen un carácter Ying extremo.
- El 10 a 15% de la alimentación consistirá en legumbres y algas: garbanzo, lentejas, judías blancas, pintas, y todas las legumbres disponibles en los diversos climas así como sus derivados de las legumbres: tofu, tempeh, natto, seitán.
Las legumbres también forman parte de la dieta macrobiótica (Pixabay) - De forma ocasional se pueden incluir:
- Semillas y frutos secos.
- Frutas cocidas o secas y muy ocasionalmente fresca.
- Proteínas de origen animal: Se puede comer pescado blanco dos veces a la semana, y sólo están permitidas las carnes de pollo y pavo de manera excepcional. También se puede tomar un huevo cada diez días.
- Las infusiones de hierbas frescas y agua de manantial se consideran las bebidas más equilibradas y aceptables. De forma muy ocasional se pueden tomar bebidas como tés tradicionales, cafés de cereales, refrescos, zumos de verduras o frutas y, si se tiene una buena salud, o en situaciones especiales, una pequeña cantidad de bebidas alcohólicas, como cerveza, vino o whisky de malta, ya que son muy Ying.
- Aceites y condimentos como aceite de sésamo, de girasol, de maíz, condimentos como vinagre de arroz, vinagre de ciruela umeboshi, jengibre, algunas hierbas aromáticas... Los aceites deben ser de primera presión en frío y no extraídos a altas temperaturas con disolventes químicos a base de petróleo (como la mayoría de los aceites del mercado).
- Condimentos para uso de mesa, en muy pequeñas cantidades, como semillas de sésamo con sal, umeboshi (encurtido de ciruela), tekka (condimento producido a partir de diferentes raíces), semillas de sésamo, condimento de cebollinos, etc.
- Los alimentos que hay que evitar son carnes rojas o blancas, productos lácteos, azúcar, verduras o frutas de origen tropical, café o té negro, alimentos refinados y con química.
El aspecto positivo de este tipo de dieta es que promueve la alimentación saludable sin embargo puede llevar a causar un déficit de proteínas, minerales, vitaminas y otras carencias nutricionales si se sigue de manera estricta ya que en casos muy extremos, los seguidores de esta filosofía oriental llegan a ingerir únicamente cereales integrales, lo que puede provocar escorbuto, anemia, hipocalcemia y alterar la función de los riñones o el hígado, según advierten los nutricionistas que desaconsejan este tipo de alimentación estricto especialmente en personas enfermas, especialmente de cáncer, niños y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
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