Presentamos unos remedios caseros para la fascitis plantar, tan prolija en las consultas de podología deportiva y traumatología. Es importante aclarar de nuevo que el término “fascitis plantar” está equivocado por dos cuestiones: la primera, porque tanto a nivel microscópico histológico/bioquímico-estructural, como macroscópico físicamente, la composición y el aspecto de las fascias corporales es completamente distinto al que hay en lo que llaman fascia del pie (sirva como ejemplo la diferente composición de las fibras de colágeno, mucho más flexibles y finas que las que componen la fascia del pie). Este tejido plantar se asemeja mucho más al denominado aponeurosis del tejido conjuntivo.
La segunda cuestión es relativa al sufijo –itis que se refiere a inflamación, y no a dolor (que sería –algia). Está de sobra comprobado en laboratorio y en diagnóstico por imagen, que no hay signos de inflamación en este tejido cuando el paciente presenta dolor, sino que hay degeneración y daño tisular, pero no inflamación. Es por estos dos motivos que se debe denominar algia de la aponeurosis plantar al dolor de la planta del pie. Y reseñamos en la planta del pie, pues otros dolores localizados por ejemplo en el talón, ya no se denominaría ni si quiera fascitis, sino talalgia. Para aliviar este dolor de forma casera se pueden realizar baños fríos mediante un paño empapado en agua y alcohol a partes iguales e interponiéndolo entre una bolsa de hielo o de gel congelado y el pie desnudo por la zona plantar, en periodos de 15 minutos cada hora. Esta crioterapia que acabamos de mencionar sólo tiene funciones antiálgicas, no curativas. Un masaje manual de compresión directa perpendicular sobre el foco del dolor puede también ayudar al proceso doloroso.
Además, el reposo en estos casos es de obligado cumplimiento ya que el tejido degenerado ha de recuperarse y las fibras de colágeno que lo componen, reordenarse. Si con estas pequeñas acciones el dolor persiste, la visita al podólogo es obligada. El podólogo evaluará la causa de la aparición del problema. Se sabe que cuando una aponeurosis empieza a doler, probablemente el problema hubiera aparecido hace ya más de 6 meses. La etiología biomecánica y funcional es el motivo más probable desencadenante del dolor. Otras causas metabólicas y endocrinas o alteraciones óseas, son menos comunes. Señalar que el famoso espolón calcáneo no es motivo de dolor, y que su presencia radiográfica no deja de ser un hallazgo casual, dado que hay cientos de personas que tienen espolón y que no lo saben pues no les duele nada.